Reproducimos este manifiesto elaborado por alumnas y alumnos de la UNED afectados por la supresión de los exámenes a domicilio para estudiantes con diversidad funcional. Desde el Sindicato de Estudiantes mostramos todo nuestro apoyo a la lucha que están librando contra una discriminación salvaje que supone también un sesgo de clase inaceptable. Firma la petición para que nos devuelvan nuestros exámenes a domicilio y poder teminar nuestros estudios aquí.
Las personas con discapacidad y enfermedades crónicas nos enfrentamos diariamente a barreras invisibles que la sociedad raramente comprende. Por ejemplo, con discapacidades adquiridas la mayoría de actividades como trabajar o salir a la calle se han esfumado por completo. En nuestras vidas no hay elecciones, sino la realidad de unos síntomas y discapacidades que la convierten en un desafío. Para muchos de nosotros, estudiar en la universidad pública representa más que un objetivo académico: es nuestra ventana de esperanza, nuestro puente hacia un futuro digno. Algunos aún tenemos la capacidad de trabajar desde casa pero necesitamos una formación que lo permita.
Somos más de 80 alumnos con discapacidad que desde hace al menos 5 años sí hemos sido capaces, no sin muchos obstáculos, de examinarnos a domicilio. A lo largo de estos años hemos dejado a muchos compañeros atrás que aun compartiendo las mismas patologías fueron rechazados para optar a la adaptación de examen a domicilio.
Este curso 2024-2025 la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ha decidido eliminar unilateralmente los exámenes a domicilio, aunque lo que comunica es que no cumplimos los requisitos. Todos tenemos pilas de informes médicos que lo acreditan pero para ellos no son suficientes. Tampoco explican cuáles son los criterios que siguen para denegarnos nuestra petición. No pedimos privilegios, exigimos derechos.
La universidad nos ofrece supuestas alternativas como aulas separadas, ignorando olímpicamente la realidad de nuestras condiciones médicas. ¿Cómo puede un estudiante con una enfermedad crónica incapacitante comprometerse a presentarse un día específico si la mayoría de sus días no puede ni salir de la cama? ¿Cómo puede alguien que apenas puede sostener su cuerpo durante una hora pretender realizar un examen presencial? ¿Cómo alguien que apenas puede salir al médico puede acercarse a un centro asociado?
Nuestra legislación es clara. Entre otras leyes, el artículo 37.2 de la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario establece que las universidades deben favorecer estructuras curriculares inclusivas, realizando ajustes razonables tanto en metodologías como en sistemas de evaluación. La UNED no solo incumple esta normativa, sino que vulnera sistemáticamente los derechos de estudiantes con discapacidad.
Lo más grave no son los obstáculos burocráticos, sino el mensaje que se transmite: que nuestra condición nos hace menos merecedores de educación. Hemos documentado casos dramáticos donde estudiantes han tenido que desplazarse en ambulancia para realizar exámenes para finalmente acabar escribiendo en el suelo del aula.
Algunxs de nosotrxs vivimos con pensiones mínimas, otrxs dependen completamente de ayudas familiares. Nuestra única herramienta de transformación social es la educación, y ahora nos la quieren arrebatar. No somos criminales que queremos copiar o aprovecharnos sin tener derechos, somos estudiantes con el mismo derecho a formarnos que cualquier otra persona.
Por eso pedimos tu firma. No es solo una rúbrica, es un gesto de solidaridad. Es decirle a la UNED y a toda la sociedad que la discapacidad no define nuestras capacidades, que merecemos respeto, inclusión y oportunidades reales.
Firma para que nuestra voz sea escuchada. Firma porque la educación no tiene límites.