17M · Día Internacional contra la LGTBIfobia

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Estamos en 2023 y la opresión que sufrimos el colectivo LGTBI sigue siendo insoportable. La violencia en todas sus formas –palizas, insultos, intimidaciones e incluso asesinatos– continúa formando parte de nuestro día a día.

Según datos del mes de Octubre de 2022, el ministerio del Interior ha registrado un aumento de casi un 70% en los delitos contra la orientación sexual en el Estado español. E incluso aunque la subida sea espectacularmente impactante, la realidad sigue siendo mucho peor, ya que solo una de cada diez víctimas decide denunciar.

La LGTBIfobia impregna todos los aspectos de nuestras vidas. Seguimos teniendo miedo de salir a la calle y coger de la mano a nuestras parejas, vestir como nos gusta o expresarnos como queramos. Seguimos teniendo que esconder nuestra orientación sexual para encontrar un empleo o, directamente, se nos condena a un paro crónico, como es el caso de las personas trans. Seguimos sufriendo bullying en las aulas por ser quienes somos. Seguimos, seguimos y seguimos… Es una lista demasiado larga para estar en pleno siglo XXI.

¿Y quién está detrás de todas estas cifras? La derecha, la extrema derecha y su ideología retrógrada, machista y medieval. Quienes dicen estar muy preocupados por el “alarmante aumento de casos de homosexualidad y transexualidad”, como dijo la diputada de Vox María de la Cabeza Ruiz Solás. Quienes hablan todo el día del “adoctrinamiento LGTBI” en los Parlamentos autonómicos.  Los mismos que se burlan, menosprecian e insultan a las personas trans y se han opuesto –con todo su odio de clase y una rabia nunca vista– a la tramitación de la ley trans. Hombres y mujeres del estilo Isabel Díaz Ayuso, que el mismo día que se aprobó la nueva legislación a nivel estatal, votó a favor de derogar la ley trans en la Comunidad de Madrid.

Este es el verdadero rostro de la derecha y la extrema derecha, del PP y Vox, las sectas católicas y la jerarquía de la Iglesia, que con sus actos y discursos promueven la violencia contra nosotros y nosotras. Y lo hacen con impunidad. Ponen en la diana al colectivo LGTBI, a las mujeres, a los inmigrantes o a los trabajadores y trabajadoras en general, para que los sectores más reaccionarios de la sociedad nos agredan.

Por eso, no es de extrañar, que el movimiento LGTBI haya dejado claro su sello antifascista. Porque además de ser gays, lesbianas, bisexuales, intersexuales o trans, somos los hijos e hijas de la clase trabajadora.

Sin embargo, cada 17 de mayo tenemos que señalar que la derecha cuenta con un socio muy fiable para que este discurso tránsfobo y misógino se siga amplificando y se abra camino. Del Partido Popular o de Vox ya no nos sorprende nada. Y, lamentablemente, del PSOE tampoco. Este año, sin duda, hemos vivido de las imágenes más vergonzosas que recordamos en el Parlamento. Como si de un pacto a plena luz del día se tratara, el PP y el PSOE no sólo han compartido el mismo lenguaje vomitivo contra las personas trans, con el sector de Carmen Calvo haciendo lo imposible para reciclar la ley trans. También votaron conjuntamente reformar la ley del Sólo sí es Sí, doblegándose de nuevo ante el aparato del Estado y la judicatura machista y fascista.

Vergüenza, una y mil veces. Cuesta creer que los derechos de las mujeres se defiendan de la mano de aquellos que dicen que la violencia machista no existe. O que este PSOE tan feminista y que tanto aboga por el aborto vaya de la mano de los que aplican medidas antiabortistas en Castilla y León. Igual en una realidad paralela es así, pero en el mundo en el que vivimos la gran mayoría de nosotras y nosotros, los derechos LGTBI no se defienden enviando a los antidisturbios a reprimir manifestaciones contra la LGTBIfobia.

Por muchas declaraciones que se hagan (especialmente ahora que se acerca el mes del Orgullo), si no se depura el aparato del Estado y la judicatura de franquistas, si no se garantiza una vivienda, un empleo, una sanidad y educación públicas y dignas para todes, si no se toca la Ley de Extranjería, ni el negocio de los proxenetas o el dominio que sigue ejerciendo la Iglesia en la educación pública… todo ese “blablablá” se queda solamente en eso: en palabras muy rimbombantes pero sin ningún efecto práctico en la vida de la gran mayoría. Ahora bien, después, cuando la derecha avanza electoralmente, es culpa nuestra. ¡Pues no!

Sabemos que ningún derecho se puede conquistar basándonos en los despachos y en las hábiles negociaciones parlamentarias. Las mujeres trabajadoras y jóvenes que hemos levantado año tras año el 8 de marzo, las personas trans que con su valentía y lucha durante décadas han conseguido que la ley trans sea una realidad, las miles de personas que pertenecemos al colectivo LGTBI y que salimos por Samu y en cada Orgullo crítico, quienes sabemos que bajo este sistema capitalista y patriarcal nunca podremos ser libres, no estamos dispuestas a retroceder ni a dejarnos aplastar.

Queremos derechos, dignidad y el respeto que nos merecemos. Y no daremos ni un paso atrás. La lucha nos hace libres. ¡Únete a Libres y Combativas!

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El próximo 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Desde Libres y Combativas y el Sindicato de Estudiantes animamos a todos y todas las estudiantes a organizar lecturas de este manifiesto en sus clases, concentraciones en la hora del recreo, colgar banderas, pancartas y murales, y todo tipo de acciones reivindicativas que nos permita decir alto y claro que queremos unas aulas libres de violencia contra el colectivo LGTBI. 

Podéis enviarnos todas las fotos y vídeos que hagáis ese día a través de nuestras redes sociales o al correo somoslibresycombativas@gmail.com