Los trabajadores de Airbus en Getafe, la planta más grande del Estado -9.000 trabajadores-, llevan en huelga desde el 1 de julio ante la ruptura de las negociaciones con la empresa y la imposición de una subida salarial por debajo del IPC y un recorte unilateral del teletrabajo de dos días a uno. La huelga fue convocada inicialmente en solitario por el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA), pero la fuerza y masividad de la misma obligaron finalmente a sumarse a CGT y UGT, y a última hora a CCOO, el sindicato mayoritario, extendiendo el paro al resto de los centros de trabajo de Airbus en el Estado español.
En este momento la huelga continúa con un seguimiento del 95%, y hay paros previstos hasta el 31 de julio. Por otro lado, los sindicatos han denunciado a Inspección de Trabajo la imposición de unos servicios mínimos completamente abusivos que suponen en la práctica anular el derecho a huelga. En caso de que no haya solución, los sindicatos ya han planteado que comenzaría el curso con una huelga indefinida a partir del 7 de septiembre.
Este estallido de indignación en Airbus ante una nueva tanda de recortes salariales y más degradación de las condiciones de trabajo, no se produce por casualidad. Los beneficios netos de la empresa en 2025 superaron los 5.000 millones de euros, un incremento de un 23% respecto al año anterior. Es decir, cuando Airbus amasa una montaña de ganancias, gracias a los presupuestos militaristas de la UE y del Gobierno de Pedro Sánchez, la dirección golpea brutalmente a la plantilla para exprimir hasta la última gota de plusvalía.
Además hablamos de una empresa participada por el Gobierno central del PSOE-Sumar y que adjudica contratos multimillonarios a sus factorías, este año más de 8.000 millones. Por eso es completamente inaceptable esta situación, y que Sánchez y sus socios gubernamentales, Más Madrid, IU y el PCE, estén consintiendo esta agresión. No basta con hacer declaraciones vacías de solidaridad por redes sociales. Lo que tienen que hacer es obligar a Airbus, ¡que lo puede hacer!, a que dé marcha atrás en todas estas medidas regresivas y a que negocie mejoras salariales y laborales dignas para los trabajadores.
El conflicto de Airbus es un nuevo ejemplo del hartazgo creciente de la clase trabajadora con unas políticas de paz social que solo traen retrocesos permanentes y llenan los bolsillos de la patronal. Si CCOO se ha sumado a la huelga ha sido por la presión generada por la propia plantilla, que ha desautorizado su comportamiento colaboracionista. Y es tal el ambiente que la amenaza de la huelga indefinida vuelve a colocar encima de la mesa qué tipo de acciones y de lucha necesitamos impulsar las y los trabajadores si queremos frenar recortes y arrancar conquistas a la patronal.
La huelga de Airbus muestra la auténtica disposición al combate de millones de trabajadores, y confirma lo que ya se vivió con la rebelión docente en Catalunya y el País Valencià: solo con movilizaciones contundentes, organizadas desde abajo, con métodos democráticos y asamblearios podremos torcer el brazo a los capitalistas y sus políticos a sueldo.
La posible huelga indefinida de Airbus a comienzos de septiembre coincidirá con la convocatoria ya anunciada de huelga indefinida en el sector educativo, y se inspira en la brutal huelga indefinida que han protagonizado a final de curso las y los profesores valencianos. Este es el camino para enfrentar los ataques a nuestros derechos democráticos y laborales. Este es el camino para hacer frente al peligro de la reacción y la ultraderecha.
Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos mandar toda nuestra solidaridad a los trabajadores y trabajadoras de Airbus, y señalar que este es el camino para enfrentar recortes y ajustes salariales.
Por la unificación de las luchas
Hacia la huelga general para defender salarios y derechos sociales







