El pasado jueves 5 de febrero compañeros del Sindicato de Estudiantes y Libres y Combativas estuvimos en la Facultad de Filología colgando carteles y pegatinas en defensa de la educación pública y antifascistas. Algunas trabajadoras de la limpieza se dirigieron a nosotros y nosotras, explicando cómo sufren presiones laborales para arrancar sistemáticamente nuestros carteles, en algunos casos utilizando productos de limpieza que son perjudiciales para su salud. 

Queremos mostrar todo nuestro rechazo a la política de la facultad, que en un contexto de destrucción de la universidad pública y de intentos constantes de la extrema derecha por meterse en la universidad, su máxima preocupación es obligar a los trabajadores de la limpieza y a los conserjes a recorrer los pasillos arrancando todos los carteles que les huela a izquierda y a movimiento estudiantil.

Somos muy conscientes de que las trabajadoras de la limpieza no son nuestras enemigas, ni tienen el ánimo de censurar nada. Para el Sindicato de Estudiantes, el personal de la universidad es absolutamente esencial, son nuestras compañeras en la lucha por la universidad pública. E igualmente somos conscientes de que quien está detrás de esta política de censura, más propia de épocas oscuras que de una universidad libre y democrática, es el Decanato de la Facultad.

Ese mismo decanato que pone sus esfuerzos en dificultar que los estudiantes nos organicemos para pelear por una universidad pública de calidad donde los trabajadores (docentes y no docentes) tengan unas condiciones dignas y donde servicios tan importantes como el de limpieza no estén privatizados y en manos de empresas que tienen a sus trabajadores en condiciones precarias. Por desgracia esto no solo sucede en Filología, es la política de toda la Universidad Complutense.

A raíz de esta situación, hemos conocido detalles de las condiciones laborales del personal de limpieza. Algunas de las trabajadoras nos mostraron sus manos para que viéramos lo dañadas que estaban por tener que realizar constantemente esta labor. Esto llega al punto de obligarlas a utilizar productos insalubres, tal y como se señala en un informe firmado el 13 de septiembre de 2024 por el Vicedecano de Asuntos Económicos, Innovación Social y Sostenibilidad de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología; obligan a las trabajadoras a utilizar productos “susceptibles de provocar reacciones alérgicas [...] Sobre algunos de ellos se advierte la posibilidad de que produzcan quemaduras en la piel y lesiones. En el etiquetado de varios de ellos se puede leer la exigencia de usarlos con guantes, gafas, prendas y calzado de protección. La posibilidad de somnolencia y vértigos, o que pueden dañar organismos acuáticos”. En el mismo informe se señala cómo estos productos se seguían comprando y utilizando incluso cuando la UCM ya se había visto obligada a incluir en los pliegos de condiciones exigidos a las empresas subcontratadas la prohibición a utilizar estos productos.

Esto no es aceptable. Por eso, desde el Sindicato de Estudiantes de la UCM y desde Libres y Combativas queremos enviar toda nuestra solidaridad a las trabajadoras de la limpieza. Y exigimos a los distintos decanatos de la universidad que paren inmediatamente de presionar al personal para que se extralimiten de sus funciones. También exigimos que en lo inmediato, la universidad obligue a la subcontrata al cumplimiento del pliego y garantice que NO SE UTILICE NINGÚN PRODUCTO CORROSIVO O PERJUDICIAL PARA LAS TRABAJADORAS.

También queremos manifestar que, en medio de un amplio proceso de movilizaciones por la universidad pública, la comunidad universitaria tiene que incorporar como objetivo que el 100% del personal universitario sea público. Lucharemos para que los servicios externalizados pasen a ser de titularidad públicas, con buenas condiciones laborales y contratando al mismo personal existente, además de reforzando las plantillas si fuera necesario. Si para la empresa privada es rentable ofertar este servicio, más rentable será incorporarlos a la red pública y ahorrarnos los beneficios de los empresarios parásitos. No hay universidad sin docentes ni estudiantes, así como tampoco la hay sin limpiadoras, personal de cafeterías, etc.

Compañeras, a vosotras, tenemos que deciros: nuestra lucha es vuestra lucha, por una universidad pública y al servicio de la clase trabajadora. Por una universidad libre de opresión, de censura y de precariedad laboral.

Si los decanos y los jefes quieren arrancar carteles y pegatinas… ¡Que lo hagan ellos! ¡Basta de utilizar al personal de limpieza y conserjería para censurar!

¡Basta de privatización! ¡Luchemos por unas condiciones dignas para todos los trabajadores de la universidad!