El pasado 11 de diciembre más de 30.000 docentes, entre ellos profesores muy jóvenes, volvieron a llenar las calles del País Valencià de lucha. Con consignas como “el valencià no es toca” o “educació pública i de qualitat”, los docentes volvieron a darnos un ejemplo de dignidad. La rabia entre los sectores más golpeados por culpa de años recortes a manos del PP y Vox se ha evidenciado en la primera huelga del curso en defensa de una educación pública, de calidad y en valencià. Una huelga con un seguimiento del 60 % que ha llenado las calles de todo el País Valencià con un rechazo claro a los recortes, una firme defensa de nuestra lengua y un mensaje contundente para la nueva consellera: no depositamos ninguna confianza en su gestión y la comunidad educativa seguirá movilizándose para frenar los planes privatizadores y de recortes del govern PP-Vox. Al comenzar el curso ya se advertía que sería especialmente conflictivo. Y, efectivamente, el inicio no pudo ser más desolador: la negativa de la Conselleria a negociar las condiciones del profesorado y la apertura de centros de las zonas afectadas por la DANA sin estar preparados en el mes de septiembre marcaron el tono de los primeros meses.

La jornada comenzó con concentraciones de centenares de docentes frente a la Conselleria y las direcciones territoriales de Alacant y Castelló. Más tarde, a las 12 h, tres manifestaciones recorrieron las principales ciudades del País Valencià. En València, decenas de miles de personas llenaron las calles del centro, mientras que en Alacant y Castelló también se vivieron movilizaciones masivas. Estas protestas se producen tras meses en los que el movimiento social ha demostrado una enorme fortaleza, tanto en la solidaridad con el pueblo palestino como en la exigencia de justicia para las víctimas de la DANA. Un año de movilizaciones ininterrumpidas ha logrado la dimisión de Mazón y la formación de un nuevo Consell.

Sin embargo, este nuevo equipo de gobierno no supone ningún alivio. Al contrario, es una razón más para continuar la lucha y una muestra de la fuerza que tenemos. El govern refuerza su alianza PP-Vox y mantiene intactas las políticas anteriores: propuestas de estadísticas para perseguir a la población migrante, recortes a la Acadèmia Valenciana de la Llengua y la continuidad de las medidas impulsadas por Rovira, con ataques directos a la enseñanza en valenciano a través de la llamada ley de “libertad educativa” o la consulta de la lengua base. La nueva consellera de Educación, Mª del Carmen Ortí Ferrer, no es ajena a esta estrategia: formó parte del equipo de Conselleria como inspectora y como subdirectora general de Planificación Educativa y de Centros Privados y Concertados. El profesorado lo ha tenido claro desde el primer momento, y así se ha reflejado en el amplio seguimiento de esta huelga.

La Formación Profesional valenciana ya arrancó el curso con una huelga del profesorado especialista, cansado de una contratación tardía que se había convertido en norma y de unas nuevas condiciones que suponían un recorte salarial del 41 % y una reducción brutal de horas, haciendo imposible impartir las clases con normalidad. El 3 de noviembre iniciaron una huelga indefinida que se prolongó durante 37 días y que finalmente logró recuperar las condiciones laborales tras una lucha incansable contra la Conselleria, con concentraciones en las que el estudiantado estuvimos apoyando activamente.

El País Valencià encabeza, además, la lista con el profesorado peor pagado del Estado español. A esto se suma el abandono sistemático de la educación pública, con centros en estado ruinoso y soluciones precarias como los barracones, que se han convertido en la respuesta generalizada para los centros afectados por la DANA. Un año después, seguimos sin ver trabajos reales de reacondicionamiento en nuestras escuelas, mientras Mazón, en su infame discurso de dimisión, aseguraba que se estaba logrando una reconstrucción ejemplar y anunciaba su intención de mantenerse aforado para eludir su responsabilidad en las 231 muertes provocadas por la catástrofe.

El 11 de diciembre ha sido solo un primer paso. Debemos avanzar hacia una huelga de toda la comunidad educativa, en la que profesorado y estudiantes de todas las etapas salgamos juntos a las calles para defender nuestra educación. Exigimos un plan de mejora real para todos los centros que llevan años esperando inversiones que la Conselleria niega, así como para los centros de l’Horta Sud afectados por la DANA; una educación en nuestra lengua y plazas suficientes para todo el alumnado. Es necesario construir esta huelga desde abajo, centro a centro, hasta paralizar por completo el sistema educativo en una gran jornada de lucha durante los primeros meses de 2026.

¡Profesoras y estudiantes, unidas y adelante!