Las aulas de los centros públicos en la Comunidad de Madridvuelven a afrontar temperaturas de 30, 32 y hasta 35 grados. Dar clase se ha convertido en un imposible y, como cada año, el debate sobre la climatización de los institutos y colegios se ha reactivado. Los abanicos, manguerazos en los patios, desmayos, golpes de calor y bajadas de tensión, ventiladores comprados por las propias familias y los docentes... es nuestro pan de cada día.
¿Qué opina de esto la Comunidad de Madrid? Según palabras de su consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, “cuando hace calor hace calor, no nos pueden pedir que tapemos el sol con el dedo”. Surrealista. Pero esto no termina aquí y otros miembros del Gobierno autonómico se han querido sumar a la competición de ver quién hace las declaraciones más ridículas y vergonzantes.
Mariano de Paco, el consejero de Cultura (sí, sí, ese que gestor cultural que invierte en toros, habla de que la cultura está en manos de la izquierda y elogia los “superpoderes” de Ayuso) desde la Asamblea de Madrid donde no falta el aire acondicionado soltó lo siguiente: “Esta mañana, para llevar a mi hija al colegio, ¿saben lo que he hecho?: ponerle una camiseta de manga corta y un pantalón corto, como hemos hecho toda la vida”. Una información que ni nos importa ni aporta nada al debate. Pero todavía faltaba lo mejor por llegar: “Vicente Medina, por ejemplo, escribió en Murcia con muchísimo calor y escribió 'Cansera’” y que, por tanto, quizá el “calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración". Ojalá fuera una broma.
¿Y el Ayuntamiento de Madrid? ¿Qué medidas están tomando? Recomendar a las familias desde su “Plan de actuación ante episodios de altas temperaturas” que los niños y niñas beban mucha agua, hacer uso de ventiladores de mano o pequeños pulverizadores de agua tipo “flus flus” para refrescarse de forma individual.
Nos reiríamos si nuestra salud y nuestro derecho a una educación pública de calidad no estuvieran en riesgo. De los 1.500 centros educativos de régimen general en Madrid, aproximadamente solo 200 están climatizados. Cuando hay olas de frío nos helamos en aulas sin calefacción y con ventanas rotas y ahora, las docentes dejan de enseñar con guantes y bufandas para repartir abanicos dentro del aula.
Que el Real Decreto de Prevención de Riesgos Laborales establezca que superar los 27ºC en al aula representa un incumplimiento legal o que los pediatras y sindicatos sanitarios consideren que los espacios dejan de ser aptos para el aprendizaje pasados los 30ºC... eso a las administraciones madrileñas gobernadas por el Partido Popular les da igual. Es más, en todo ven un posible negocio. Díaz Ayuso, ha instado a empresas privadas a renaturalizar voluntariamente los centros públicos con la motivación de una pequeña ayuda de... 10.000 euros.
A la política de destrucción de la escuela pública, política cuyas máximas responsables son Díaz Ayuso y Zarzalejo, se suma el negacionismo climático de los fachas que nos gobiernan. A inicios de este curso, en septiembre de 2025, se intentó llevar a la Asamblea de Madrid una iniciativa legislativa popular para climatizarlos colegios de Madrid. Contaba con el apoyo de 72.000 firmas, pero el PP junto con Vox tumbaron la propuesta. Íñigo Henríquez de Luna, diputado por Vox, consideraba que a la iniciativa faltaba rigor técnico. “Más que aspirar a mejorar la climatización, aspira a hacer proselitismo de la nueva religión catastrofista climática”.
Detrás del “que cada colegio gestione sus problemas de calor”, se encuentra el mayor desprecio a la educación pública, a sus docentes, a sus estudiantes, a las trabajadoras del 0-3 que tienen que cuidar de las criaturas a unas temperaturas imposibles hasta el 31 de julio. Es la falta de climatización, las elevadas ratios, el maltrato a la FP pública... es todo.
Nos dicen que no hay dinero, pero para la Fórmula 1 sí lo hay. “No hay dinero”, y siguen regalándose todo a la patronal de la enseñanza concertada-privada, a la Iglesia Católica y chanchullos que defienden una educación para la élite.
No hay dinero, pero la visita del Papa a España costará 25 millones de euros y el 20% de eso se pagará con dinero público.
Así no se puede estudiar, ni queremos estudiar bajo estas condiciones. Los hijos e hijas de las familias trabajadoras, quienes vamos a la escuela pública en barrios obreros merecemos respeto y dignidad.
Pero este respeto y esta dignidad no la vamos a conseguir pidiéndole por favor a Ayuso que nos escuche. Hay que salvar la educación pública de sus garras privatizadoras en base a la lucha y a la movilización más contundente.
Por eso, el próximo curso iremos a la huelga indefinida educativa junto a nuestros docentes en Madrid para exigir, entre muchas otras cosas, un plan de inversión en las infraestructuras para la renovación y construcción de nuestros centros y el plan de climatización para estudiar y enseñar como merecemos.







