Las residentes y trabajadoras y trabajadores de la Residencia Universitaria estamos en lucha contra los planes de privatización y de destrucción de nuestra residencia y lo que representa.
La residencia Flora Tristán es una residencia universitaria pública gestionada por la Fundación UPO. Durante más de 20 años esta fundación no solo ha garantizado un alojamiento asequible para miles de estudiantes de familias trabajadoras, sino que ha sido el espacio en el que se han desarrollado numerosos proyectos sociales y colaboraciones con las asociaciones del Polígono Sur, uno de los barrios más pobres de Europa.
Pero desde hace años hemos sufrido los intentos constantes de desmantelar este proyecto: subidas de precios, abandono de las instalaciones, falta de personal… la Universidad Pablo de Olavide (UPO) ha situado mantener este complejo de vivienda pública y social como la últimas de sus prioridades. Esta situación ha llegado a un punto límite en junio de este año. Después de insistentes quejas de los residentes por el estado del edificio, la UPO anunció una reforma integral y ha ordenado el desalojo de todas y todos. Sin garantizar la plaza a quienes quisieran continuar el curso académico siguiente. Sin contemplar, además, la diversidad real de quienes habitaban la Flora: estudiantes de FP, de la Universidad de Sevilla, trabajadores con vínculos con el barrio. La UPO solo anuncio que "ya verían" si daban algunas ayudas al alquiler, y exclusivamente para estudiantes de grado de la UPO. En la práctica: un desalojo masivo de 150 personas con el argumento de todos los caseros del mundo "el contrato de alquiler tiene fecha de caducidad" y sin atender a razones alguna.
Una situación realmente escandalosa que no oculta la realidad de fondo: la UPO ha decidido desmantelar uno de los pocos complejos de vivienda pública asequible en la ciudad de Sevilla. En el momento en que el precio del alquiler en la ciudad de Sevilla ha alcanzado un récord (7,1% más respecto al año pasado), el rectorado de la UPO y la Fundación UPO deciden emprender un plan que a todas luces contempla la privatización parcial o total del complejo. Lo que hace Francisco Oliva, el Rector de la UPO, y su equipo es aplicar el modelo inmobiliario del PP: los negocios de un puñado de especuladores por encima de los intereses de las familias trabajadoras. Y si cientos de estudiantes tenemos que vivir todos los años la ansiedad de buscar un piso por un precio desorbitado y someternos a la dictadura de los caseros rentistas en el mercado inmobiliario… eso ya no es su asunto.
Pero no es solo eso. Privatizar la Flora también es destruir un proyecto social que lleva dos décadas en el barrio. De nuevo, los intereses de los ricos por encima de los de la clase trabajadora ¡Qué vergüenza!
Ahora la UPO trata de excusarse explicando que tan solo van a acometer unas obras urgentísimas. Pero ¿por qué no se han comunicado hasta ahora con las residentes y las trabajadoras de la residencia? ¿Por qué se niegan a comprometerse a que se podrán quedar las residentes y que no de despedirá a ninguna trabajadora? ¿Por qué no hablan de que van a mantener el número de plazas ofertadas en los pasados años? Evidentemente nada de esto es una casualidad y las estudiantes y trabajadoras de la residencia no nos chupamos el dedo, ¿o acaso pretenden que confiemos en el Rectorado que nos ha subido el precio varios años consecutivos, ha reducido el número de becas para residentes y ha recortado en el proyecto social?
El intento de desmantelar la Flora es un capítulo más de la ofensiva de recortes y privatizaciones que está sufriendo la escuela pública. Una ofensiva impulsada por el PP en la Junta de Andalucía y que llevan años ejecutando a través de numerosos recortes, abriendo universidades privadas y aprobando su nueva ley de universidades (LUPA), que es un nuevo regalo para los empresarios de la educación. Pero tenemos que decir que el PP ha encontrado fieles ejecutores de su política en los distintos rectorados de las universidades, que no hacen más que acatar lo que les mandan desde la Consejería de Universidades.
Desde el Sindicato de Estudiantes llamamos a todas las vecinas y vecinos del Polígono Sur, a la comunidad universitaria y al conjunto de la clase trabajadora y la juventud sevillana a defender la Flora Tristán. Solo la lucha puede evitar que los planes del rectorado se cumplan. Desde el Sindicato de Estudiantes nos hacemos eco de las reivindicaciones de las residentes y trabajadoras de la UPO y exigimos:
1. Garantía expresa de que ninguna persona residente o trabajadorxs será objeto de represalias, perjuicios, discriminación o trato desfavorable por participar en la Asamblea de Residentes, en las acciones colectivas impulsadas por esta o en cualquier actividad legítima de organización, reivindicación y participación vinculada a la defensa de la residencia y de su proyecto social.
2. Mantenimiento de los precios actuales y garantía de continuidad de las plazas para las personas residentes que deseen permanecer en el complejo durante el próximo curso.
3. Transparencia y comunicación oficial, directa y periódica respecto a cualquier decisión o situación que afecte a las personas residentes, a las y los trabajadoras, y al proyecto social, así como respecto a las finanzas de la residencia.
4. Participación efectiva de toda la comunidad de la residencia en la toma de decisiones así como presencia en los órganos y espacios de representación correspondientes.
5. Condiciones laborales dignas para las personas trabajadoras de la residencia, garantizando la estabilidad de sus puestos de trabajo, una mejora de sus condiciones salariales, el derecho a la conciliación laboral y personal, el cumplimiento de la normativa laboral y de los convenios vigentes, así como la dotación de los recursos materiales y humanos necesarios para desarrollar adecuadamente su labor.
6. Recuperación del proyecto social y la vinculación del Complejo Universitario Flora Tristán con el barrio y su vecindario, a través de la dotación de recursos materiales y personales, así como la implementación de un plan de intervención serio y consecuente.
¡La Flora se defiende! ¡La vivienda es un derecho!







