Compartimos el comunicado de la Asamblea de Residentes de la residencia universitaria Flora Tristán (Sevilla), que denuncia los planes de recortes que están sufriendo. Desde el Sindicato de Estudiantes nos hacemos eco de sus reivindicaciones y exigimos una residencia pública en condiciones dignas para todas y todos. Es una vergüenza que la Universidad Pablo de Olavide, que tanto hace gala de su proyecto social, pretenda desmantelar y privatizar este complejo que ha sido durante 20 años un eje fundamental de su proyecto y que además lo haga en plena crisis de la vivienda. ¡Todo nuestro apoyo! ¡La Flora se defiende!


COMUNICADO DE LA ASAMBLEA DE RESIDENTES DEL COMPLEJO UNIVERSITARIO FLORA TRISTÁN


Por la defensa de la vivienda, la participación y el proyecto social

Sevilla, 7 de junio de 2026

Este comunicado tiene como finalidad expresar la preocupación y la inconformidad de quienes habitamos el Complejo Universitario Flora Tristán ante la falta de transparencia, comunicación y respuesta institucional frente a distintas situaciones que afectan directamente nuestras condiciones de vida, el funcionamiento de la residencia y la continuidad de su proyecto social que históricamente había sido reconocido como una de las principales iniciativas de intervención comunitaria y vinculación universitaria en el Polígono Sur de Sevilla.

Durante los últimos años, y de manera especialmente visible en los tres últimos ciclos académicos anuales, hemos sido testigos de un deterioro progresivo tanto de las condiciones materiales de la residencia como del sentido comunitario que dio origen a este proyecto. La reducción de las becas de colaboración, la subida del alquiler sin un proceso previo de información o consulta, las decisiones tomadas de forma unilateral y la falta de canales claros de comunicación han generado un malestar creciente entre residentes, trabajadores y personas vinculadas al proyecto. A continuación, queremos dejar constancia que: la Universidad Pablo de Olavide es responsable de la falta de toma de decisiones, derivando a la situación actual del Complejo Universitario Flora Tristán.

El descontento inicial estuvo relacionado con el estado de las instalaciones. Los departamentos y el mobiliario presentan un deterioro evidente; las zonas comunes acumulan problemas de limpieza y mantenimiento; la lavandería resulta insuficiente para las necesidades actuales; y los ascensores, así como otros servicios básicos del complejo, permanecen con frecuencia fuera de funcionamiento. Estas situaciones han sido presentadas debidamente como quejas puntuales en distintas ocasiones, pero las respuestas recibidas han sido insuficientes y, en muchos casos, se han limitado a remitirnos a otras instancias sin ofrecer soluciones concretas ni asumir responsabilidades claras, a pesar de las escasas asambleas en donde la Universidad envía a los representantes oficiales.

A esto se suma la ausencia de información oficial sobre decisiones que influyen directamente en nuestra permanencia y en nuestras condiciones de vida. Las becas de colaboración, que solían publicarse en septiembre, se convocaron con varios meses de retraso, con cambios importantes y sin una comunicación clara con los afectados. El pago, que por norma general se produce entre enero y febrero, no llegó hasta abril dejando a muchas personas becarias en una situación económica complicada tras haber sostenido durante meses parte del trabajo vinculado al proyecto social.

También nos han subido un 16% los precios sin avisar ni consultar a los que ya formamos parte del complejo. Esta decisión se vuelve particularmente grave si se toma en cuenta que la residencia es propiedad de una universidad pública y su existencia se justifica por un proyecto social, no por una lógica meramente económica. En tiempos de crisis habitacional a nivel estatal y especialmente en Sevilla, cualquier modificación de precios o condiciones de acceso debería contar con transparencia, justificación y participación de la comunidad residente.

La situación se ha agravado durante el mes de mayo, cuando hemos conocido por vías indirectas que quienes continuamos nuestros estudios no podríamos dejar nuestras pertenencias en la residencia durante el verano, como se había permitido en años anteriores. Al solicitar explicaciones, únicamente se nos ha comunicado de forma informal que podrían realizarse obras durante el verano y que esto implicaría una reducción de plazas para el próximo curso. Sin embargo, hasta el momento no se nos ha ofrecido información oficial, completa ni suficiente sobre el alcance de esas obras, sus consecuencias, los plazos previstos o las garantías de continuidad para las personas residentes.

La falta de información oficial, así como la presencia de peritajes de obra, la incertidumbre sobre la renovación de los contratos del personal y la prohibición de mantener nuestras pertenencias en la residencia durante el verano, fundamenta una preocupación legítima sobre el futuro del complejo y la continuidad de las plazas. Resulta inadmisible que más de 150 estudiantxs de instituciones públicas y personas vinculadas al proyecto social se encuentren en esta situación, sin una comunicación clara por parte de los responsables del complejo.

El Complejo Universitario Flora Tristán no puede ser tratado como una residencia cualquiera ni como un espacio gestionado únicamente desde criterios administrativos o económicos. Se trata de un proyecto social con más de veinte años de historia, construido desde la participación comunitaria, la vinculación con el barrio y el compromiso con el Polígono Sur. Desde la Universidad Pablo de Olavide se nos ha pedido formar parte de la vida del barrio, asumir el complejo como un hogar y participar activamente en su dimensión como recuperadores de su tejido social. Por ello, resulta profundamente contradictorio que decisiones que afectan a nuestra vida cotidiana, vulneran nuestra persona, afectan nuestro trabajo comunitario y a nuestra permanencia se adopten sin información clara ni participación real.

Quienes vivimos en Flora Tristán no somos únicamente inquilinos. Somos residentes, vecinxs y parte activa de la comunidad que sostiene el sentido del complejo. La residencia tenía como objetivo ético fundamental el cumplir con una función social al garantizar alojamiento asequible a personas que, en muchos casos, tuvimos enormes dificultades para acceder al mercado residencial en Sevilla. Entre ellas se encuentran residentxs desplazados de otros países y ciudades, así como personas que dependen de este recurso para poder desarrollar sus estudios y su vida cotidiana en condiciones dignas.

Ante esta situación, no estamos dispuestos a resignarnos y hemos decidido dar un paso adelante y conformarnos como Asamblea de Residentes haciendo de carácter público nuestras inconformidades. A continuación presentamos los puntos de nuestra tabla de reivindicaciones:

  1. Garantía expresa de que ninguna persona residente o trabajadorxs será objeto de represalias, perjuicios, discriminación o trato desfavorable por participar en la Asamblea de Residentes, en las acciones colectivas impulsadas por esta o en cualquier actividad legítima de organización, reivindicación y participación vinculada a la defensa de la residencia y de su proyecto social.
  2. Solicitamos una reunión de urgencia con el Consejo de Gobierno de la residencia y el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Francisco Oliva, antes del miércoles 10 de
  3. Mantenimiento de los precios actuales y garantía de continuidad de las plazas para las personas residentes que deseen permanecer en el complejo durante el próximo curso.
  4. Transparencia y comunicación oficial, directa y periódica respecto a cualquier decisión o situación que afecte a las personas residentes, a las y los trabajadoras, y al proyecto social, así como respecto a las finanzas de la residencia.
  5. Participación efectiva de toda la comunidad de la residencia en la toma de decisiones así como presencia en los órganos y espacios de representación correspondientes.
  6. Condiciones laborales dignas para las personas trabajadoras de la residencia, garantizando la estabilidad de sus puestos de trabajo, una mejora de sus condiciones salariales, el derecho a la conciliación laboral y personal, el cumplimiento de la normativa laboral y de los convenios vigentes, así como la dotación de los recursos materiales y humanos necesarios para desarrollar adecuadamente su labor.
  7. Recuperación del proyecto social y la vinculación del Complejo Universitario Flora Tristán con el barrio y su vecindario, a través de la dotación de recursos materiales y personales, así como la implementación de un plan de intervención serio y

Quienes formamos parte de este complejo universitario declaramos que, hemos dedicado nuestro tiempo y esfuerzo a construir tanto un proyecto social activo como nuestro hogar en la residencia. Nos merecemos respeto y no ser expulsados de nuestras casas ni del barrio del que formamos parte. Por ello exigimos el respeto y el trato digno que se nos ha negado hasta ahora, en una contradicción, cada vez más evidente con los valores de participación y compromiso social que la propia Universidad Pablo de Olavide promueve y exige en el proyecto social.

Se convoca a todos los miembros de la Asamblea de Residentes, trabajadorxs y habitantes del barrio a la manifestación nacional “La vivienda nos cuesta la vida” del viernes 19 de junio, a las 19 horas frente al Parlamento de Andalucía. Reivindicamos la fuerza de lo colectivo para visibilizar nuestra situación en un contexto de lucha política invitando abiertamente a toda la comunidad a colectivizar y a defender juntxs el derecho a la vivienda, a la permanencia y a la construcción de comunidades dignas