Durante los últimos meses, coincidiendo con la oleada de movilizaciones educativas, antifascistas y pro palestinas de la juventud, hemos visto un intento desesperado por parte de la extrema derecha para intentar hacerse con una base social de jóvenes movilizados en los centros de estudio; especialmente en las universidades. Además del circo infructuoso de Vito Quiles, financiado por grandes medios y empresarios, hemos visto cómo el SEU, autodenominado Sindicato Español Universitario, ha intentado hacerse un hueco en nuestros campus. Veamos de dónde surge y qué intereses sirve este grupúsculo fascista. 

 El “Sindicato Español Universitario”, es en resumen el órgano de adoctrinamiento y persecución estudiantil de Falange desde 1933 hasta hoy día. Y lo hace a cara descubierta, no se disfraza. En sus perfiles públicos y acciones exponen un discurso fascista y reaccionario abiertamente. Por ejemplo, han organizado conmemoraciones a torturadores del régimen franquista como el torturador Billy el Niño, a la vez que reivindican el franquismo. Su actividad no se queda en la apología fascista; enarbolan la bandera del racismo, la homofobia y el ultracatolicismo. También lo han intentado en nuestra universidad.

¿De dónde viene el SEU?

Fundado entre 1933 y 1934, el SEU nace como órgano fundamental de Falange para la captación de estudiantes al movimiento nacional fascista de los años 30. Inspirados por los mecanismos que empleó Mussolini para tomar el poder en Italia.

La actividad del SEU previa al golpe de estado de 1936 se basó en dar publicidad a los regímenes de Mussolini y Hitler. Al igual que éstos, fueron financiados por grandes empresarios, ya que eran los más fieles combatientes por la propiedad privada. Estos patrioteros y fascistas, como bien sabemos, son los perros de presa de los capitalistas. Por otro lado, a medida que crecía la polarización, eran utilizados como bandas de choque antifascista en las facultades frente a estudiantes opositores al gobierno ultraderechista de la CEDA. Durante los estallidos revolucionarios de 1934, especialmente en Asturias, participaron activamente en la represión al movimiento insurreccional protagonizado por los mineros asturianos, al igual que se lanzaron en tromba contra los independentistas en Catalunya.

Ya en medio de la Guerra Civil, los miembros del SEU fueron entusiastas en la primera línea de combate fascista. Total entrega en la defensa de los poderosos, los oligarcas y los señoritos. Su actuación frente a los republicanos, comunistas, socialistas y anarquistas fue auténticamente barbárica, caracterizándose por violaciones, torturas y asesinatos a sangre fría.

Tras la guerra, el régimen franquista utilizó el SEU como herramienta de propaganda y represión en las universidades, como arma contra cualquier tipo de idea o actuación antifascista. La afiliación al SEU era obligatoria a partir de 1943, emulando al Sindicato Vertical.

Derrotados por las y los estudiantes antifranquistas

A pesar de su papel en el control de la disidencia en las universidades, el SEU fue un sonoro fracaso para el franquismo. A partir de los años 50, cuando las nuevas generaciones que no habían vivido la guerra se incorporan a la universidad, empiezan a cobrar fuerza las actividades estudiantiles contra el régimen, todavía de manera clandestina y embrionaria. En el año 1956 se produjo la primera acción de estudiantes antifascistas contra el SEU, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid (hoy la UCM), en donde se asaltó el local del SEU y se quemaron sus archivos.

A partir de entonces se sucede una intensa actividad contra el SEU por parte de las y los estudiantes universitarios, a la vez que el régimen maniobra de diferentes maneras para mantener el control entre la juventud. En 1962, durante la Huelgona de Asturias, estudiantes de la Universidad de Madrid se movilizan en solidaridad con los obreros, pasando por encima del SEU y declarándose en oposición a estos fascistas.

En la década de los 60’, guiados por el movimiento obrero, empiezan a surgir grupos de estudiantes organizados para luchar contra el régimen, y por tanto contra el SEU. En los primeros meses de 1965 se celebran reuniones masivas en Barcelona y Madrid para fortalecer el movimiento estudiantil de oposición al régimen, hasta el punto de convocar una manifestación en la Universidad de Madrid, que acaba con represión a estudiantes y profesores. La impotencia del SEU era tan grande y escandalosa, que finalmente en abril de 1965 la dictadura no tuvo más remedio que disolver este grupúsculo.

¿Por qué se intenta revivir al SEU? ¡Derrotemos la amenaza fascista! ¡Nazis fuera de la universidad!

Nos bombardean día y noche con la idea de que la juventud se ha vuelto facha. La polarización crece, sí. Pero tanto a derecha como a izquierda. Y la universidad pública está movilizada contra la amenaza fascista. Por eso los fascistas rabian y le lanzan a la ofensiva.

Sectores de la Falange y de grupos neonazis, a partir de 1993 dieron vida al extinto SEU, utilizando su denominación histórica para hacer apología del Régimen. Ahora, ante la impunidad con la que el estado, el gobierno y la universidad tratan a la ultraderecha, su odio y su violencia, se han envalentonado e intentan hacerse un hueco en las facultades públicas.

Sabemos bien que estos nazis, amparados por la policía y la burocracia estatal intentaré entrar en todos los espacios que sea posible para defender sus intereses y su discurso de odio. Son, en otra instancia, la misma morralla que Vito Quiles, Abascal y Ayuso. Defensores consecuentes de los poderosos.

No podemos permitir que los que pretenden ser herederos de asesinos, perseguidores y carceleros de estudiantes y obreros tengan ningún espacio, ni un respiro. Por ello es el momento, más que nunca, de seguir demostrando que la juventud es antifascista, antiimperialista, que es revolucionaria, que se organiza, y que no tolera el abuso capitalista ni un segundo más como hemos visto en las movilizaciones por Palestina, por la enseñanza pública , por la lucha feminista y contra la LGTBIfobia.

¡No pasarán!