Libres y Combativas

¡Por una vida libre de opresión, invisibilización y desigualdad!
Nuestra posición ante la ley trans del ministerio de Igualdad

La opresión sufrida por el colectivo trans, sistemática y brutal bajo el sistema capitalista, ha sido ocultada conscientemente por los defensores de la moral y el orden establecido. Incluso ahora, cuando existe una sensibilidad social creciente para defender los derechos trans, se escuchan barbaridades transfobas provenientes de la derecha más reaccionaria y, lamentablemente, también de sectores del feminismo acomodado e institucional.

Este 25N, día internacional contra la violencia machista, las compañeras Coral Latorre, secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, portavoz de Libres y Combativas y Bárbara Areal, de Izquierda Revolucionaria explican en este reportaje del Telediario de TVE la opresión que sufren las mujeres jóvenes y trabajadoras y la necesidad de cambiar este sistema con una revolución social.

 

 

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• Dejar de regalar miles de millones a la concertada
• Fuera la religión de la escuela pública
• Asegurar una enseñanza digna para los jóvenes de familias trabajadoras

La LOMLOE ha sido finalmente aprobada en el parlamento el jueves 19 de noviembre con la oposición estruendosa de la derecha. Puestos en pie, los diputados del PP, de Vox y de Ciudadanos montaron una escandalera al grito de ¡Libertad y libertad! La misma derecha que apoyó la ley Wert, la vuelta a las reválidas franquistas y arrasó la enseñanza pública con recortes sangrantes mientras incrementaban obscenamente las subvenciones multimillonarias a la privada y concertada, ahora pone el grito en el cielo.


¡Feminismo revolucionario!

En los últimos meses, con la crisis de la Covid-19 y los confinamientos domiciliarios, han sido muchas las mujeres jóvenes y trabajadoras que han sufrido en carne propia la lacra de la violencia machista de una forma aún más cruel: nuestras casas se han convertido en cárceles en las que nos hemos visto obligadas a convivir a tiempo completo con nuestros agresores, siendo expuestas a las tensiones que provoca una crisis de esta magnitud y teniendo que permanecer en silencio ante el maltrato y las agresiones por miedo a ser asesinadas.

Los jóvenes de familias trabajadoras somos uno de los sectores más golpeados por la crisis económica y social que sufrimos. La ofensiva de la patronal por acabar con el empleo digno y de calidad nos toca de lleno a través de los cierres, despidos y ERTE, como hemos comprobado con la Covid-19. Antes de la pandemia, entre los menores de 25 años, los contratos temporales suponían más del 75% frente al pírrico 2% de contratos de más de dos años. Los salarios de los menores de 29 años son los más bajos en la UE, con una media inferior a 11.500 euros anuales netos.

Paralización de la actividad lectiva y puesta en marcha de un plan de rescate a la educación pública ya

La situación sanitaria en el Estado español es de nuevo insostenible. El 21 de octubre nuestro país superó el millón de casos de Coronavirus, 750.000 de ellos detectados durante la segunda ola, es decir, de agosto a septiembre. Pero la realidad desborda los datos oficiales del Gobierno del PSOE-UP. El propio Ministerio de Sanidad reconoce que es posible que se estén detectando solamente entre el 60% y el 80% del total, algo que podría elevar el número real de contagios a los 3,5 millones como mínimo, aunque los expertos creen que la cifra más exacta podría rondar los cinco millones.

Esquerra Revolucionària País Valencià

El pasado 12 de octubre una caterva de neonazis organizados y coordinados por España 2000, realizó una marcha nocturna portando antorchas –al más puro estilo Ku Klux Klan– y todo tipo de simbología fascista por el barrio valenciano de Benimaclet, uno de los barrios obreros con mayor movilización social de la ciudad.

Esta marcha, que fue permitida vergonzosamente por la Delegación del Gobierno del PSPV-PSOE, pretendía amedrentar a los vecinos y vecinas del barrio. A pesar de que las esvásticas ondeaban libremente, el despliegue de antidisturbios movilizado no realizó ni una sola identificación, requisa o propuesta de sanción a estos elementos fascistas. Con la complicidad de las fuerzas de seguridad del Estado, una bandada de neonazis se paseó por todo el barrio de Benimaclet con total impunidad. Un trato bien distinto al que recibimos los miles de vecinos que nos movilizamos para parar los pies a la extrema derecha.