¡Únete al Sindicato de Estudiantes!

Desde el inicio del curso 2020-2021 en septiembre, tanto el Ministerio de Educación como las distintas Consejerías de Educación se han negado en poner en marcha medidas contundentes para frenar la ola de contagios por la Covid-19 en nuestros centros de estudio. Su solución para volver a la presencialidad sin poner en marcha el plan de rescate a la educación pública que necesitamos - con una contratación masiva del profesorado y la bajada urgente de las ratios - ha sido obligar a “abrir las ventanas” para que las aulas estuvieran ventiladas.

Aturades a les 9h i 17h dijous 14 i divendres 15 de gener amb concentracions al pati de l’institut

Els i les estudiants dels centres d’ensenyament públic del País Valencià estem patint una situació insostenible on s’està vulnerant dia rere dia el nostre dret a una educació pública de qualitat.

Des de l’inici del curs 2020-2021 al setembre, tant la Conselleria d’Educació com el Ministeri d’Educació s’han negat en posar en marxa mesures contundents per frenar la onada de contagis per la Covid-19 als nostres centres d’estudis, mesures que hem estat exigint des de l’inici de la pandèmia com la baixada de les ràtios o la contractació massiva de professorat.

RELLENA EL FORMULARIO DE AFILIACIÓN

El Sindicato de Estudiantes es una organización estudiantil de izquierdas, revolucionaria y anticapitalista que defiende la educación pública, gratuita, democrática y laica, lo que nos ha convertido en la organización estudiantil más representativa a nivel estatal1. En los últimos años hemos librado una gran batalla contra los recortes y las reformas clasistas de la educación pública que pretenden arrebatarnos el derecho a la educación a los y las que provenimos de familias trabajadoras. Hemos echado atrás las reválidas franquistas librando a muchos jóvenes de la expulsión del sistema educativo. Pero nuestra lucha no es sólo educativa: también nos hemos salido a las calles contra la represión franquista desatada contra el pueblo catalán y defendido su legítimo derecho a decidir y a hacer realidad la república catalana de los jóvenes y los trabajadores; hemos vaciado las aulas y llenado las calles contra la violencia machista y en defensa de los derechos de las mujeres a través de nuestra plataforma feminista Libres y Combativas; y también hemos movilizado a decenas de miles contra el cambio climático y sus responsables, que no son otros que los representantes de este sistema criminal que acaba con todo a su paso, incluyendo el medio ambiente, para garantizar los beneficios millonarios de unos pocos.

Los y los estudiantes universitarios llevamos meses siguiendo las clases de forma telemática. Sin embargo ahora, en la cresta de la tercera ola, nos estamos viendo obligados a realizar los exámenes presencialmente ante la desidia e irresponsabilidad del ministro de Universidades, Manuel Castells, y los rectores de las universidades. Una vez más esta decisión no ha ido acompañada de ninguna medida para asegurar que podamos realizar los exámenes de forma segura, por lo que las aglomeraciones en los pasillos y en las propias aulas se han convertido en la norma.

 
 
Hace días que la Agencia Estatal de Meteorología había advertido del peligro de esta borrasca: cientos de hogares desprotegidos frente al frío en la Cañada Real y los barrios obreros, hospitales y personal sanitario aislados en pleno pico de la pandemia, carreteras cortadas, más de 1.500 personas atrapadas en sus coches durante toda la noche en la M40 y otras vías centrales, 200 autobuses de la EMT bloqueados, cientos de árboles caídos en las calles de la capital... La primera noche de temporal en la Comunidad de Madrid ya se ha saldado con dos muertos por la nieve y el frío. Un desastre que no es sólo producto de la potencia de la nevada sino, sobre todo, de la falta de previsión, la incompetencia y el desprecio del Gobierno de Ayuso hacia las familias trabajadoras. 

Responder con la movilización masiva y la huelga en todo el país. Ninguna confianza en Biden ni en Wall Street

La crisis política en EEUU ha sufrido un salto dramático con el intento de golpe de Estado de Trump y sus seguidores. En una acción planificada durante semanas a ojos de todo el mundo, miles de militantes de extrema derecha, racistas y supremacistas, armados y con evidente formación paramilitar, asaltaron el Capitolio después de ser arengados por el propio Trump y dispersaron la sesión parlamentaria en la que iba a confirmarse su derrota. Las imágenes de los congresistas evacuados tras permanecer durante minutos en el suelo o agazapados en sus asientos, han dado la vuelta al mundo.


¡Movilización de masas y huelga general para barrer a la escoria fascista!

La crisis política en EEUU ha dado un salto dramático con el intento de Golpe de Estado de Trump y sus seguidores. En una acción completamente insólita, miles de militantes de extrema derecha, racistas y supremacistas, han asaltado el Capitolio forzando la disolución de la sesión parlamentaria en la que se iba a confirmar la derrota de Trump.

El ataque ha provocado que los congresistas y el propio vicepresidente Pence hayan sido evacuados después de permanecer durante minutos en el suelo o agazapados en sus asientos.

La cuestión es que un ataque de esta magnitud no podría haber llegado tan lejos sin contar con la complicidad de sectores importantes del aparato del Estado, incluido el Pentágono y la CIA.

Tras el caos inicial, que ha incluido disparos dentro del Congreso, Trump ha llamado a la calma a sus perros de presa recordándoles que son el partido de la ley y el orden. Y es cierto. Son el partido de la reacción capitalista, de la furia empresarial y racista contra los trabajadores blancos, afroamericanos o latinos, contra la juventud y las mujeres en lucha por sus derechos.

Este intento golpista es una amenaza muy seria, pero a Trump y sus seguidores fascistas no los detendrán Biden o Harris, porque ellos también son parte del sistema. Son los representantes políticos de la oligarquía de Wall Street que ha conducido al actual desastre social y económico, permitiendo una matanza durante estos meses de pandemia que se ha cobrado la vida de 400.000 ciudadanos norteamericanos.

No se puede derrotar a las bandas fascistas trumpistas con apelaciones vacías a una democracia capitalista corrompida hasta la médula. La única alternativa para derrotarlas es la movilización de la clase obrera y la juventud, como ha ocurrido en los meses pasados con el levantamiento antirracista y las masivas movilizaciones de Blacks Lives Matter. Es necesario organizar una gran huelga general y manifestaciones de masas con un programa anticapitalista y socialista.

Defender los derechos democráticos, defender a los que sufren la catástrofe actual, exige levantar la bandera del socialismo. La izquierda y los sindicatos clasistas en EEUU deben llamar a la lucha ya, y organizar manifestaciones multitudinarias en todas las ciudades y la huelga general. Así haremos morder el polvo a Trump y barreremos a esta escoria fascista.

(Habrá ampliación)

Ejecutiva Estatal Sindicato de Estudiantes

El pasado 17 de diciembre conocíamos que el Tribunal Constitucional dictaba una sentencia que abría la puerta a que los alumnos que estudian en universidades privadas reciban becas públicas en igualdad de condiciones que los de la pública. En concreto, ha amparado a la Universidad Católica de Valencia contra una normativa de la Generalitat valenciana que establecía un régimen diferenciado sobre becas universitarias en centros privados y públicos, a excepción de aquellas titulaciones que no fueran ofertadas en la universidad pública.