A continuación publicamos un balance de la Huelga de E.H. del pasado día 29 de Junio
Como siempre ocurre en toda gran huelga de
trabajadores, los
medios de comunicación, las organizaciones y los gobiernos que sostienen
los
puntos de vista e intereses de los capitalistas, tratan de hacerlas
invisibles,
sepultándolas bajo una montaña de mentiras maliciosas, manipulaciones y
distorsiones.
Hoy estamos viviendo la furiosa campaña de
descalificaciones
contra la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid, presentados
poco
menos que como unos criminales por luchar decididamente contra los
recortes
salariales. Pero ayer, en Euskal Herria, asistimos al mismo tipo de
reacción
histérica de la burguesía vasca ante la huelga convocada el por ELA,
LAB,
STEE-EILAS, ESK, HIRU, ENHE, CCOO y CGT. Una gran huelga general contra
la
reforma laboral y los planes de ajuste que ha tenido el respaldo de
decenas de
miles de trabajadores y de la inmensa mayoría de la juventud obrera, que
ha
paralizado la actividad productiva y la vida cotidiana llenando las
calles de
las principales ciudades y localidades de Euskal Herria de
manifestaciones
masivas y combatividad obrera. Todo ello, a pesar de la represión de la
Ertzaintza contra los piquetes pacíficos de los sindicatos y
los ridículos intentos del gobierno de
Patxi López, que ha unido sus esfuerzos a los de los empresarios de
Confebask,
para proporcionar datos de participación completamente falsos: según el
gobierno vasco el seguimiento ha sido tan sólo de un 5% de la
Administración
pública paró y en las empresas privadas entre un 19 y un 25%. Ridículo.
La propaganda de la burguesía no puede ocultar la realidad
Los dos datos más significativos de esta jornada de huelga
han sido, por un lado, el gran parón en la industria y, por otro, las
decenas
de miles de jóvenes obreros que participaron en las manifestaciones.
Los trabajadores de la industria, que en Euskal Herria ha
sido duramente atacada en estos dos últimos años con decenas de EREs, ha
respondido de forma extraordinaria. Los sindicatos ELA y LAB dieron una
información muy precisa sobre la participación industrial en la huelga:
de las
480 empresas con más de 50 trabajadores de la CAPV, descontando aquellas
que
están en ERE y en fiesta por celebraciones patronales, en el 65% de
ellas (311
empresas) pararon un 70% de sus trabajadores; en el 16% (79 empresas)
pararon entre
un 30 y un 69% de sus trabajadores; en el 13% (66 empresas) pararon
menos de un
30% de sus trabajadores. Por territorios: Araba casi el 50% de las
empresas
superaron el 70% de seguimiento; en Bizkaia, el 60% y en Gipuzkoa, el
80%. En
Nafarroa, el paro fue especialmente importante en Sakana, en toda la
zona norte
y en Iruña y su cinturón industrial con algunas grandes empresas del
metal
parando más del 50%.
Pero la industria no se quedó sola. Pese a las cifras
insultantes dadas por el Gobierno vasco, los sindicatos informan que en
la
Administración autonómica de la CAPV el paro rondó el 55%; en Justicia,
el 75%
y en Osakidetza afectó de forma parcial a todos los centros sanitarios,
entre
otras cosas por los servicios mínimos abusivos. En las Haurreskolak
(jardines
de infancia) el paro rondó el 80%. Además en las administraciones
locales y
forales el paro fue muy amplio, resaltando los ayuntamientos de Tolosa,
Ordizia, Beasain, Pasaia, Durango, Gernika, Galdakao, Orduña, Leioa,
Muskiz,
Agurain y Dulantzi, por ejemplo, donde fueron totales. En los de
Barakaldo,
Santurtzi y Portugalete también fueron importantes. En Nafarroa hubo
paros
parciales en el Gobierno de Nafarroa, Osasunbidea, Instituto Navarro de
Bienestar Social, Deporte y Juventud, Emergencias y se extendió en los
ayuntamientos de Iruñerria, Bortziriak y Sakana.
En la Construcción, obras importantes como las del IMQ en
Zorrozaurre o la Torre Iberdrola en Bizkaia permanecieron paradas y en
grandes
empresas como Lemona Industrial, Rezola, Portland Valderrivas,
Hormigones
Lazkano, Altuna y Uria, Hormigones Azkue el paro fue mayoritario.
Petronor también paró. Asimismo los medios de comunicación
públicos (EITB) funció sólo con servicios mínimos. Los periódicos GARA y
Berria
se sumaron a la huelga y no se publicaron, además de paros en las
ediciones
comarcales de Hitza y en las rotativas de Deia y Diario Vasco. Aunque el
transporte tuvo servicios mínimos vergonzosos y abusivos, en realidad
fueron
sometidos a un gran piquete anti-huelga legal, en los autobuses de todas
las
capitales y los trenes de RENFE, Euskotren y Metro Bilbao el paro tuvo
un
seguimiento muy amplio, de igual forma que los puertos de Bilbo y
Pasaia.
Algunos
datos que desmienten el supuesto fracaso de la
huelga en los comercios son, por ejemplo,
el paro casi total de todo el grupo Inditex (Zara, Bershka,
Massimo
Dutti, Pull and Bear. Oysho, etc.). También pararon en H&M, en las
perfumerías Marionnaud y en el sector de la alimentación como Sabeco,
Lidl,
Dia, BM, Carrefour Olaberria y Oiartzun, Alcampo y el Hiper Eroski de
Abadiño.
Manifestaciones masivas
En cuanto a las manifestaciones, igual que ocurrió en la
huelga general del 21 de mayo del año pasado, han sido muy numerosas y
con una
presencia masiva de jóvenes. En las manifestaciones de las cuatro
capitales por
la mañana, los sindicatos calculan que participaron unas 65.000
personas.
Especialmente relevante fue la gran manifestación de Bilbo, una de las
movilizaciones obreras más grandes que se recuerdan, con decenas de
miles de asistentes.
Es importante señalar la gran manifestación de Iruña, con más de 14.000
personas, una alta participación que se viene repitiendo en las últimas
convocatorias sindicales y que muestra el ambiente de lucha entre los
jóvenes y
trabajadores navarros.
Además de las manifestaciones de por la mañana, por la tarde
se convocaron decenas de movilizaciones en las capitales de comarcas,
extendiendo de esta manera la participación todavía más.
La represión policial y patronal no doblega la voluntad de
lucha de los trabajadores
La huelga ha sido un éxito porque miles de trabajadores han
comprendido que los ataques del gobierno de Zapatero, especialmente la
reforma
laboral apoyada por los partidos burgueses nacionalistas de Euskadi y
Catalunya, PNV y CiU, y por el PP, sólo
se pueden parar luchando. Pero esta lucha lejos de haber sido fácil se
ha
tenido que enfrentar a una ofensiva rabiosa de la burguesía y su aparato
policial y represivo.
En una gran cantidad de empresas, los trabajadores se han
topado con una presión brutal, con chantajes y amenazas para que no
fueran a la
huelga. En una época como esta, con millones de parados, qué duda cabe
que esas
amenazas generan mucha preocupación, sobre todo con la alta precariedad
laboral
existente. A pesar de eso, miles de trabajadoras y trabajadores han
plantado
cara a sus patronos. Los piquetes han ayudado a que trabajadores que
querían
salir a la huelga, pero no podían por sí solos, se hayan sumado. Esto ha
ocurrido especialmente en algunos comercios, donde obligaron a
trabajadoras y
trabajadores a abrir las tiendas por la tarde, cuando ya los piquetes no
estaban presentes para defender sus derechos.
En el sector público, donde también la precariedad es
enorme, la presión para evitar la participación en la huelga también lo
ha
sido. Además aquí la administración ha jugado con los servicios mínimos
de una
manera descarada para evitar una vez más que los trabajadores pudieran
ejercer
su derecho de huelga, sobre todo en el transporte y la sanidad.
Por si esto no fuera suficiente, la Ertzaintza se dedicó a
defender con armas y dientes la propiedad privada. Ejercieron de
guardias de
seguridad de la patronal en las puertas de muchas empresas para hacer
frente a
los piquetes y donde estos se rebelaban les respondieron con porras y
bolas de
goma, causando numerosos heridos, como denunciaba CCOO. Hasta el diario
El País
tiene que hablar de "presencia intimidatoria de la Ertzaintza". La
represión
acabó con la detención de tres personas, la imputación a trece por
desórdenes
públicos y la identificación de varias decenas más por participar en los
piquetes.
Los trabajadores quieren la unidad de acción
Si algo ha demostrado esta huelga, con una participación
mayor que la del 21 de mayo del año pasado, es que cuanto más unitaria
sea la
lucha mayor fuerza tiene la clase obrera. Aunque los dirigentes de CCOO
han
querido justificarse con el argumento de que su huelga era por motivos
diferentes a los de ELA y LAB y que por ello harían manifestaciones
separadas,
lo cierto es que convocaron el mismo día y eso ha sido recibido muy
positivamente por los trabajadores.
Es
evidente que los dirigentes sindicales están sufriendo
una presión por parte de sus bases a favor de la unidad. Esto fue lo que
llevó
a CCOO a convocar el 29J. Qué CCOO convocara manifestaciones en puntos y
horarios distintos al resto de sindicatos ha provocado también muchas
críticas
en su seno, lo cual es un indicativo de las aspiraciones de unidad que
hay
entre los trabajadores. De hecho, Unai Sordo, Secretario General de
Comisiones
Obreras-Euskadi durante una de las manifestaciones de ayer tuvo que
decir que
con esta huelga el conjunto de la clase trabajadora ha dado "un mensaje
muy
nítido y es que está demandando que los sindicatos seamos capaces de
avanzar,
sino en espacios de unidad sindical que son muy complicados, sí en
espacios al
menos de un mínimo de convergencia sindical (...) para que los
trabajadores
vascos puedan dar respuesta a las agresiones que sufren del conjunto de
las
administraciones públicas".
La experiencia es que la clase obrera vasca, por la base, ha
estado unida en muchas luchas y huelgas de empresa, pero también ayer en
la
huelga general, tal como explicaba a GARA un veterano sindicalista que
participó en los piquetes de las cocheras de los autobuses en Elorrieta,
Bilbo:
"En Elorrieta hemos estado más de 300 personas de la mayoría sindical
vasca y
ha habido compañeros de CCOO, también". Estos deseos de unidad también
existen
en la UGT, a pesar de que su dirección se resiste a escucharlos de una
manera
lamentable. De hecho, muchos obreros ugetistas han participado en la
huelga de
29J junto al resto de sus compañeros de
trabajo, dejando en evidencia la postura absolutamente errónea de la
dirección
de la UGT.
A pesar de que un 80% de la fuerza sindical de la CAPV ha
convocado esta huelga, los medios de comunicación burgueses han
propagado a los
cuatro vientos la división sindical. Y no señalan esto por casualidad.
Saben
que es un motivo de debilidad y lo utilizan.
Es por tanto urgente corregir una situación que sólo beneficia a
la
burguesía vasca y a la del resto del Estado español. La clase obrera de
Euskal
Herria necesita de la máxima unidad de acción de todas sus
organizaciones
sindicales, y necesita ligarse y luchar de manera unificada con sus
hermanos de
clase del resto del Estado y del resto de Europa, si queremos tener la
fuerza
suficiente para parar los ataques a los que nos enfrentamos. Una misma
agresión
para todos requiere una misma respuesta contundente en la calle, y esto
no debe
ni puede ser un obstáculo para que las posiciones y críticas legítimas
de cada
organización sindical se defiendan políticamente y democráticamente en
las
asambleas obreras.
La presión a favor de la unidad en la lucha es un
sentimiento cada vez más vivo entre la clase obrera vasca. La mayoría
sindical
debería apoyarse en este sentimiento para, con sus propias consignas y
programa, con sus propios métodos de lucha, llamar también a la huelga
general
el 29 de septiembre y asegurar que ese día, la clase obrera de Euskal
Herria y
de todo el Estado español se movilizan como un solo puño contra los
planes de
ajuste y la reforma laboral. La burguesía española, la burguesía
nacionalista
vasca, la catalana, el gobierno vasco, la Generalitat y el Gobierno
central,
han establecido su Frente Único. Los trabajadores y sus organizaciones
debemos
hacer lo mismo, un Frente Único contra la crisis capitalista y los
planes de
ajuste, contra los recortes salariales, la reforma laboral y el aumento
de la
edad de jubilación, basado en la fuerza de la clase obrera, en la
movilización
unitaria, masiva y continuada, hasta vencer.
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